Estás aquíLa Historia del Amor de Dios por Rodolfo Garza
La Historia del Amor de Dios por Rodolfo Garza
- Por: Rodolfo Garza
- Título: La Historia del Amor de Dios
- Duración: 61:33 minutos (24.66 MB)
- Formato: MP3 Mono 22kHz 56Kbps (CBR)
Juan 3:16 "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna". En esta escritura Juan no tiene palabras para explicar la forma en que Dios nos ama. Desde luego que Juan estaba atónito con la forma en que Dios nos amó a quienes estamos en el mundo: 1 Juan 3:1: "Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él". En este versículo, Juan sigue sin poder dimensionar el amor de Dios.
En el libro de Oseas encontramos la historia de este profeta que es llamado por Dios a ir a buscar una prostituta para casarse y tener hijos. Oseas 1:2-3, 6, 8-9 " El principio de la palabra de Jehová por medio de Oseas. Dijo Jehová a Oseas: Ve, tómate una mujer fornicaria, e hijos de fornicación; porque la tierra fornica apartándose de Jehová. Fue, pues, y tomó a Gomer hija de Diblaim, la cual concibió y le dio a luz un hijo… Concibió ella otra vez, y dio a luz una hija. Y le dijo Dios: Ponle por nombre Lo-ruhama, porque no me compadeceré más de la casa de Israel, sino que los quitaré del todo… Después de haber destetado a Lo-ruhama, concibió y dio a luz un hijo. Y dijo Dios: Ponle por nombre Lo-ammi, porque vosotros no sois mi pueblo, ni yo seré vuestro Dios". Oseas le dio a Gomer todo lo que ella quería, pero aún así ella lo abandonó y se fue sin valorar todo lo que el había hecho por ella. Gomer regresó a practicar la prostitución con sus antiguos amantes. Oseas, por su cuenta, la buscó y la encontró y también encontró a sus amantes y Oseas empieza a darle a los amantes de Gomer todo tipo de regalos y riquezas para que se las den a Gomer, pero sin decir que venían de parte de el. Oseas financió todos los obsequios que Gomer recibió de mano de sus amantes, pero años después, el aspecto físico de Gomer ya no era el mismo, se deterioró, y sus amantes se alejaron de ella. Entonces Gomer decide regresar con su marido Oseas (Oseas 2:7-8 “Seguirá a sus amantes, y no los alcanzará; los buscará, y no los hallará. Entonces dirá: Iré y me volveré a mi primer marido; porque mejor me iba entonces que ahora. Y ella no reconoció que yo le daba el trigo, el vino y el aceite, y que le multipliqué la plata y el oro que ofrecían a Baal"). Gomer creía que Baal y sus amantes eran quienes le proveían. Oseas es un tipo de Dios que escogió a Su Iglesia y Gomer es un tipo de la Iglesia. Dios quiere estar con su Iglesia pero ésta se ha desviado, su expectativa es hacerse rica, pagar sus deudas, etc. y está buscando que Dios le provea pero Dios quiere que la Iglesia lo busque a El.
Gomer entró en un proceso de quebrantamiento, ya no tenía la belleza de antes, sus amantes la abandonaron y entonces decide regresar con Oseas. En su camino de regreso la capturó un grupo de tratantes de esclavos y la puso en un mercado rodante junto con otros cautivos. Algunos esclavos eran jóvenes y fuertes otras eran jovencitas que estaban a la venta y a Gomer, dada su condición física, la pusieron hasta atrás de todos porque sabían que no se vendería y que podía perjudicar la imagen del mercado. Dios le habló a Oseas para que fuera a buscar a Gomer a la tarima de los esclavos. Así lo hizo y la encontró, así que solicitó que se la vendieran. Esto es un tipo de lo que hizo Dios por nosotros. Aún que nadie hubiera dado nada por la humanidad, El nos escogió y nos proveyó y aún así le abandonamos. Aún lejos de El, Dios nos siguió proveyendo sin que nos diéramos cuenta de que era El quien nos sustentaba, nosotros creímos que era la suerte e incluso los ídolos pero no fue así. Finalmente, el enemigo tomó prisionera a la humanidad e hizo cuanto quiso y cuando prácticamente estábamos inservibles dado nuestro deterioro por las decisiones que habíamos tomado, Dios mandó a Su único hijo y El derramó toda su sangre en pago por nuestra libertad. La sangre de Cristo es el pago por nuestra libertad. Dios nos ha vuelto a elegir para El, ahora pagó un precio excesivo por una "mercancía" de segunda mano. Ese es el tamaño del amor de Dios por nosotros, por la humanidad (Oseas 3:1-3). Cristo dio su vida por nosotros y una vez resucitado regresó a la tarima de esclavos a reclamar lo suyo. El tratante de esclavos no tuvo otra opción más que dejarnos ir porque el precio ya había sido pagado por completo.
De tal manera amó Dios al mundo, imposible entenderlo y explicarlo. De esa misma manera debemos amar a Dios y a nuestro prójimo. Dios sigue llamándonos, invitándonos a regresar a Su casa para vestirnos con ropas nuevas. Dios sigue enamorado de nosotros.